
OSCAR
PANTOJA
“EL ARTE ES UN VEHÍCULO PARA DIALOGAR”
Germán
Araúz Crespo
Uno
de los grandes talentos en la pintura de américa latina, es paradójicamente,
poco conocido en el país.
Uno
de los acontecimientos màs importantes que nos ha sucedido en la presente gestión
en artes plásticas, -es sin lugar a dudas- la muestra ofrecida en días pasados
por el pintor tarijeño Oscar Pantoja en Galería Arte Único. Una exposición
de gran jerarquía, en la que Pantoja nos trajo su obra más reciente. Oscar
Pantoja no es un hombre que puede jactarse de ser un pintor muy polular en
Bolivia. Todo lo contrario. Algunos bolivianos se han informado de su arte a
través de comentarios llegados del exterior.
CIUDADES
Oscar
Pantoja es un hombre que suele viajar mucho. Desde muy joven, su vida ha estado
marcada por continuos viajes a diferentes partes del mundo. Durante un mismo año,
suele radicar en ciudades como Caracas, Santa Fe de Bogotá o Panamá. Allí
crea y trabaja. Desde aquellas ciudades se proyecta hacia el mundo del arte. Sin
embargo, los retornos temporales a Tarija, su ciudad natal, son inevitables.
En ralidad, mi apego a Tarija nace en la necesidad de ver a mis hijos y el ambiente mismo. De alguna manera aquella ciudad ejerce sobre mi una atracción muy fuerte. Allí tengo una casa y un estudio que yo mismo hice.
Pero La Paz, es otra ciudad que lo marcó muy fuerte. Es la primera ciudad que conoció al salir de Tarija.
Esa
época la ciudad era una maravilla. Y, cuando volví de México ya pintor, luego
de unos ocho años de ausencia, La Paz para mí fue deslumbrante. En realidad,
todo lo que usted ve en esta exposición, lo hice pensando en La Paz.
El artista nos habla de sus estudios de Arquitectura, que luego serían fustrados por su inclinación hacia el arte. Si bien había iniciado estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes de nuestra ciudad, él decidió viajar a México, había recibido una beca para seguir sus estudios de arte en la capital mexicana. Su idea fue la de seguir Arquitectura en forma simultánea.
No
pude hacerlo, mi vocación de pintor no me lo permitió.
SÓLO
PANTOJA
Oscar Pantoja ha nacido en una familia tarijeña muy ligada al arte boliviano del siglo XX (es hermano del muralista Miguel Alandia Pantoja). Pantoja recuerda que su vocación creadora era en la misma casa paterna.
Mi padre (que murió cuando yo era muy niño) me servía de modelo, aunque él no era pintor. Prefería un instrumento musical. De lo que yo recuerdo de mi más lejana infancia es el olor al óleo. Es ese olor a trementina el que me hizo dar cuenta del mundo. Todos mis hermanos pintaban allí. Yo era el hermano menor en un ambiente familiar que se inclinaba fuertemente hacia el arte. Por eso, creo que nunca tuve problemas para elegir una carrera. Desde que recuerdo, en la escuela todos me decian “pintor".
Al conocer a Pantoja uno puede suponer que la omisión de su primer apellido fue intencional y responde a evitar cualquier confusión con su hermano Miguel.
Mis
compañeros fueron quienes me cambiaron el nombre. Ninguno me llamaba Oscar Alandia Pantoja,
simplemente me decían "Pantoja", seguramente, porque era más fácil.
Desde entonces me fueron conociendo con ese nombre. Después me di cuenta que
esa diferencia estaba muy bien, que la situación se prestaba para mantener ese
nombre para mi obra artística.
LAS
INFLUENCIAS
Es muy difícil definir el arte de Oscar Pantoja; él es dueño de una manera de expresión pictórica de la que los bolivianos -mayormente inclinados por lo figurativo- no estamos muy acostumbrados.
Veo en nuestro país, que el público rechaza el tipo de pintura que yo hago. Es muy poca la gente que más bien trata de acercarse.
Tal
vez sea válido rescatar lo que dijo Jorge Canelas durante la inauguración de
la muestra. "Pantoja concilia el arte con la contemplación. Crea un
necesario diálogo entre la pintura y el observador o contemplador”.
Evidentemente, los cuadros eran una observación detenida: “acercamientos"
y “alejamientos”, la búsqueda de ángulos de observación, buscar un
"diálogo" con aquello que se está viendo.
El estilo de un artista se va conformando en el proceso de su propio trabajo. En él influyen una serie de hechos, desde la formación intelectual.
Cuando
llegué a México, el muralismo estaba muy vigente. Todo giraba alrededor de los
genios locales como Rivera Orozco, Siqueiros. Yo estaba inscrito en ese
movimiento, pero más que todo, por convicciones políticas. Yo simpatizaba con
aquel México revolucionario. Sin embargo,
poco a poco me di cuenta que, aquello de ninguna manera, solucionaba los
problemas sociales y económicos que se planteaban, Y que ninguna corriente pictórica
puede hacer nada por ello. No creo que, por ejemplo, el muralismo hubiera
influenciado para nada en el pueblo mexicano. Cuando los pintores empezaron a
pintar murales, la revolución mexicana ya había sido hecha. Los pintores no
han influido para nada en ese proceso. Al contrario, la revolucion influyó en
ellos.
EL
SURREALISMO
Para Oscar Pantoja, el arte, en cualquier género, tiene su fin en sí mismo. Para el artista, la inclinación hacia cualquier forma de expresión en el arte, está determinado por cierto acostumbramiento. El enriquecimiento de la sensibilidad, en todo caso, se da en el individuo a través de visitas a museos, a galerías de arte.
Pienso
que la poesía, como cualquier otra expresión artística, en todas sus formas
es bastante hermética. Y quien penetre ese ámbito no lo hace por
conocicimientos literarios. Lo hace -más bien- por la capacidad de percepción,
por la sensibilídad de la que sea capaz de tener. Por supuesto, esa percepción
está determinada por el desarrollo intelectual que tengamos.
Pantoja, en diferentes entrevistas, definió su arte como un arte abstracto-surrealista.
En
México tuve la suerte de ser amigo de Juan Larrea, un gran poeta español. Tuve
la suerte de ser amigo, estar cerca suyo. El me acercó al surrealismo. Luego
fui descubriendo a otros poetas como Breton, Eluard. La diferencia entre lo
abstracto y lo surrealista es que, teóricamente el surrealismo pretende una
investigación interior para luego sacarlo. Para ello se pretendía manejar lo
que ellos llamaban el “automatismo". También manejaban lo onírico. Los
pintores al suponer que la pintura debe ser representativa, hacían narraciones
del fenómeno onírico. Es decir, pintaban lo
Para Pantoja el "automatismo" se resuelve a medida que se trabaja. No hay nada pre-concebido, pero tampoco es azar.
Hay
una mezcla de todo. La inteligencia tiene mucho que ver, también la carga que
uno lleva adentro.
DE
LO FIGURATIVO A LO ABTRACTO
El paso de Oscar Pantoja a lo abstracto no fue violento. En su época de estudiante, en México, era un pintor figurativo. Los mexicanos entonces, abominaban lo abstracto, al que llamaban "La escuela de París". Era parte de su nacionalismo. Entonces hablar o admirar a Picasso en México era un pecado.
Ahí
mismo me di cuenta que todo eso estaba equivocado y me comencé a preguntar si
ése era el camino correcto. Entonces me metí con el surrealismo. En Colombia,
se publicará un libro sobre mi obra, en la que aparecerán algunas
reproducciones de mí época de estudiante . Allí ya hago surrealilsmo, aunque
un tanto marginal. Era un pintor que se negaba a militar en alguna iglesia,
agrupación o partido. Entonces influyeron mucho mis lecturas. Por ejemplo,
Kafka para mí fue decisivo porque me abrió otra puerta. Y luego toda la
literatura moderna. La poesía sobre todo.
Isabel Roth Magni, nos habla de los poemas cromáticos de Pantoja. En cada una de sus obras existe cierto dejo poético.
Es
posible. Por supuesto uno no lo hace premeditadamente. No dice "yo voy a
hacer poesía con esto". Pero si uno lleva una carga adentro, de alguna
manera debe sacarla. Pero esa carga poética, la crítica la vio cuando comencé.
Ya en las cosas surrealistas y creativas que hacía,
UNA
MONOGRAFÍA SOBRE PANTOJA
Desde
París, el crítico colombiano Álvaro Medina, escribe a Oscar Pantoja una carta
solicitando un material para realizar una serie de artículos para la revista
"Arte en Colombia”. En la post data, el crítico se disculpa por "el
inevitable tono de circular de esta carta". Más abajo Medina, agrega:
"Me gustaría escribir y publicar sobre su obra una monografía bien
documentada. Es una ambición que espero ver realizada porque es Ud. uno de los
mejores pintores latinoamericanos y su obra merece ser tan conocida como la de
sus pares en otros países. Lo mismo le ruego fotocopiar la mayor cantidad de
artículos de prensa, indicando el nombre del diario o revista y la fecha.
Adjunte por favor 10 a 15 diapositivas, en lugar de las tres que indico en la
carta, porque deseo comenzar a estudiar desde ya, su trayectoria".
Medina
está trabajando actualmente esa monografía sobre la obra de Oscar Pantoja que
lleva sus notas y la transcripción de la crítica más importante. Actualmente
el libro está bien avanzado. Es en la parte gráfica en donde existen algunas
dificultades.
EL
ARTE DE OSCAR PANTOJA
Pantoja manifiesta que sobre todo cuando está en el país toma conciencia de lo hermética que puede ser su pintura, especialmente para los aficionados bolivianos.
Veo en nuestro país, que el público rechaza el tipo de pintura que yo hago. Es muy poca la gente que más bien trata de acercarse.
Recurrimos
a la crítico Isabel Rith Magni cuando nos dice que las obras de Pantoja exigen
libertad de la fantasía. “No es suficiente que el espectador identifique
objetos, que cumpla solamente con el reconocimiento de una configuración
dependiente del mundo fenomenal extrapictórico. Sino está predispuesto a las
exigencias inherentes de la obra, la llamará hermética, críptica o cerrada,
lo que en realidad es apertura".
El artista se refiere al deslumbramiento que le produce la pintura rupestre de cualquier latitud y sobre todo, ese mundo que él ha descubierto en los muros de los mingitorios de bares y cantinas.
Cualquier
muro, me sigue pareciendo una veta increible para alimentarse, así esté inmaculado. El pavimento, ofrece al pintor una gama de posibilidades para
tranformar aquello de acuerdo a sus posibilidades. Allí encontramos manchas,
algunas rayas, incisiones, colores que han sido trabajados por la humedad, el
tiempo e, incluso la mano anónima y colectiva del hombre.
Germán
Araúz es editor del área cultural de La Razón