CRÍTICA

LAS REVELACIONES COTIDIANAS DE OSCAR PANTOJA
La obra que nos ofrece Oscar Pantoja revela aspectos innovadores en el proceso mediante el cual el arte sintetiza la realidad por medio de la imaginación. Su concepción del abstracto coma recurso expresivo no se reduce a fenómenos visuales derivados de construcciones espaciales y cromáticas ni el impulsa inconsciente del automatismo psíquico. Las cualidades de su propuesta tienen como referencia un mundo de imágenes, cuyo contenido objetivo se desdobla y reintegra en nuevas imágenes siguiendo una secuencia interminable en la medida en que se condensen como parte de un fenómeno visual. Es como recorrer un mundo de sombras y disolvencias que floten en espacios que la percepción no puede retener, y que mediante un juego cromático sugieren reflejos y figuraciones que nunca terminan de definirse. En el fondo no se trata de captar impresiones de imágenes o de simples recreaciones ilusorias, su labor creadora se desarrolla en el círculo de la experiencia humana sublimada por la experiencia poética; se trata, sobre todo, de alcanzar esas revelaciones de la vida afectiva que se proyectan en la vida cotidiana y que Dilthey denominara afinidades.
Para lograr estos fines, Pantoja ha tenido que definir una propuesta estética y ontológica como referencia necesaria pare lograr la inteligibilidad de su obra. Por una parte construye un universo de esencialidades, en el cual los contenidos cromáticos encuentran su eidos en la extensión espacial, procurando establecer en la totalidad del conjunto la unidad sintética entre espacio y forma ; mientras, en otro plano, define un contexto sígnico-simbólico que constituye el contenido esencial del lenguaje de la obra. Espacio y códigos, son las realidades primarias a las cuales nos refiere el artista, invitando con esta propuesta a un libre ejercicio de tal imaginación en el que los analogías, como posibles referencias inmediatas, y la caracterización visual del acto creativo, en un plano más elevado, nos proporcionan las claves de su pintura.
Como en toda actividad poética, estos signos se articulan en una semiosis carente de significación objetiva y, como en toda poesía, la relación se instituye básicamente de signo a signo, sin importar el correlato con la cosa significado, en busca de un ordenamiento fundamentalmente estético. La lírica que brota de la obra de Pantoja es el resultado de una recomposición de un universo sígnico que està fuera de cualquier articulación lógica. De esta manera la irrealidad adquiere carta de naturaleza como forma de conocimiento gracias a un estatuto armónico y pletórico de posibilidades diseñado por la imaginación.
Los datos visuales que encontramos en la obra de este singular artista, como elementos qué median la relación con el espectador, son portadores de una visión del cosmos en 1a cual las referencias, señales y alegorías sólo son recursos o instrumentos que demandan una hermenéutica qué tiene como resultado final un orden metafísico, entendido esto como una forma de desmaterialización de 1a realidad sin negar la materia como principio de realidad. De allí que lo que nos sugiere la obra de Oscar Pantoja no es más que una forma de devolvernos una realidad abstraída y sublimada por la actividad creadora. En este juego de irrealidades se condensan su percepción anímica del universo y la creación estética, logrando como señalara Marta Traba, una Esas irrealidades, que a veces se nos antojan recurrencias o espontaneidades desempeñan e1 papel de metáforas mediante las cuales, el artista propone evocaciones y afectos, de un estado de conciencia que no pueden ser descritos de otra forma. De este manera la ]frien inherente a la creación artística reclama para sí un recurso que estaría vedado a cualquier procedimiento formal de comunicación irrealidad y espiritualidad son sustancias que emanan de la misma formulación plástica para lograr la empatía que demanda el mensaje, sin que esto implique una pérdida (jo? en realidad del mundo, ni el refugio en un espiritualismo trascendentalista
Esa espiritualidad consistente en el sentido místico de la belleza y de su consustancialidad el hombre; prescinde de cualquier otro tipo de referencia que no sea la estrictamente visual. De allí que su concepción de lo abstracto se fundamente en un "purismo" que rechaza cualquiera forma dé figuración. Pantoja le imprime a su obra una convicción mística que, aún los contenidos alegóricos precolombinos y judeocristianos, procuré alcanzar los más elevados estadios dé la comunicación universal. Se trata de una especie de revelaciones cotidianas elevadas a la categoría de arte como única finalidad.
Empeñado en alcanzar una cosmología que mantenga como correlato efectos visuales carentes de significación objetiva, busca en las dispersiones de las manchas de humedad, en las costras tortuosas de las capas de pinturas, en las iconografías que manos ociosas graban en las paredes, las perspectivas de desconocidos paisajes que son reinventados, como la conocida hube de Hamlet, en una propuesta estética que logra su sentido y autonomía en la medida que participamos de ella, es un esfuerzo por hacer estallar en 1a imaginación del espectador un universo cuya ubicuidad le permite estar abierto a múltiples significaciones, sin tener, necesariamente, un significado en particular.
Oscar Pantoja es un artista que fundamenta su oficio en el
conocimiento bien cimentado de la composición y de la utilización del espacio,
de donde se desprende una calculada sobriedad en los diseños, una mesurada
ambivalencia de las imágenes y formas, y un calculado equilibrio en donde el
color juega un papel determinante. Artista laborioso, sus trabajos evidencian el
cuidadoso quehacer del hombre que no se conforma con lo inmediato. En sus
trabajos, el azar a las aproximaciones no tienen cabida. La distribución del color y las tonalidades adquiridas con
calculadas degradaciones, sugieren
espacios y evanescencias en los cuales se insertan fragmentos de un mundo sin
normas ni códigos. Lograr una armonía con caóticos elementos primarios es su
forma de ejercitar el trabajo plástico, de prefigurar 1a composición mediante
un ejercicio visual previo a ser plasmado en el lienzo, por ello no puede
permitirse inexactitudes ni recursos extraños a la naturaleza de su obra.
Comprometido con el arte, sus obras son el producto del esfuerzo por obtener el máximo de calidad con los medios que ofrece la plástico. Raspa limpia, pule la superficie para que los efectos de la textura sola sean eso, simplemente visuales. Los elementos y formas sugeridas se integran y entremezclan dentro de un contexto, brindando una superficie homogénea que no admite rupturas. El resultado es la presentación de un trabajo que se totaliza en la percepción visual, logrando con esto la debida correspondencia entre la revelación de los sentidas y la creación plástica.
Es difícil situar la obra de Oscar Pantoja dentro del arte latinoamericano. Su abstraccionismo no tiene relación, desde el punto de vista conceptual ni técnico, con otras expresiones de similar factura. Su búsqueda de la espiritualidad y de la poesía esencial al arte están matizadas de un alto grado de intimidad y de recogimiento, y si en cierta forma, la obra de arte es una mediación en las relaciones entre el artista y el espectador, la pintura de Pantoja tiene la virtud de ser un interlocutor de interiorizaciones, pues es capaz de poner en contacto nuestro ser-para-otro mediante un vehículo que no demanda otra cosa que no sea el reconocimiento de la naturaleza humana. Los elementos plásticos objetivados en la obra pierden su estatuto antológico para dar cabido a una dimensión efectiva que en este caso particular, constituye la experiencia estética. Esta vocación artística de Oscar Pantoja y esa particular visión de la naturaleza humana lo conducen a hacer del arte una experiencia íntime, en la cual el color, la imagen, el sentido de lo obra, son medios que le permiten compartir el mundo con sus semejantes.