CRÍTICA

PANTOJA EN EL MUSEO DE ARTE MODERNO  

  Desde el pasado mes de marzo el Museo de Arte Moderno viene anunciando la exposición del boliviano Oscar Pantoja. Afortunadamente  los cuadros se encuentran ya entre nosotros listos para su exhibición a partir del próximo martes 30 de junio. Con tal motivo la directora del museo Marta Traba nos envía un simpático comentario sobre Pantoja, sus obras y la ausencia del mismo Pantoja en Bogotá:

No hay manera que se le hagan a Pantoja las habituales entrevistas que orientan en alguna forma al público sobre la personalidad del pintor. Y en Colombia, todavía el público necesita el alimento de la anécdota de la historia personal para llegar a la obra. Yo creo, por ejemplo que la obra de Botero sin Botero mismo detrás, delante y al costado de sus monstruos diciendo bastantes enormidades, nunca hubiera logrado el increíble éxito que tuvo. Lo sé que la atracción personal de un artista dibuja halos dorados sobre sus cuadros, sé que no es del todo honesto el procedimiento. ¿pero qué hacer? Los países subdesarrollados no podemos actuar demasiado delicadamente en la difusión de la cultura. Hay que imponer los valores culturales verdaderos como se pueda y por los medios que sea necesario usar.

Y esto a qué? A que no hay personaje Pantoja en Bogotá y al faltarle a la exposición su alimento terrestre. Sin embargo pocos pintores latinoamericanos pueden llegar a ser tan personajes como Pantoja. Personaje en el puro sentido literario. Y de novela contemporánea, entre Juan Rulfo y Cortázar.

Acabo de leer con gran atraso la novela Pedro Páramo de Juan Rulfo. Cuando el protagonista entra a la aldea de Comala donde se termina la frontera vida y muerte y todo puede ser ambas y se pierde el nexo con lo real y se llega sin embargo a esa pureza primaria de los hombres, me acordé mucho de Tarija la ciudad donde vive Pantoja en Bolivia.

En todo Tarija no hubo posibilidad de que nadie sacara una foto de los cuadros de Pantoja para mandar al catálogo. Después de muchas penurias, me envió una foto espectral donde se ve un cuadro apoyado en el quicio de la ventana torcido y con una mano que lo sostiene por detrás. Casi borradas e incomprensibles por completo las bellas formas desvanecidas, la extraordinaria materia que Pantoja usa para pintar, se muere por entero en la foto.

Desde allí Pantoja manda cartas escritas nerviosamente a mano en las que habla de César Vallejo, de los mineros de Bolivia, de la patria y de la muerte. Hace poco pidió una beca a la Guggenheim: ” este pequeño pintor se obstina en volver a la horrenda ciudad de Nueva York “ me escribió porque hace tres años y sin que sea posible explicar cómo, Pantoja salió de Tarija y llegó a Nueva York. Esta parte me parece salida de la literatura borgiana, al derecho y al revés de Cortázar. De pronto salía de Tarija y entraba en Chile, en Ecuador, en Caracas, con sus cuadros. También llegó a Bogotá donde lo recibió la proverbial generosidad de Beatriz Caicedo en la Biblioteca  Luis Angel Arango. Yo vi sus cuadros por primera vez en una pensión atroz de Bogotá, en un cuarto con un camastro por todo mobiliario a donde se llegaba después de atravesar un comedor siniestro con un centro de mesa lleno de fotos de material plástico en colores. Inolvidable. Pantoja empezó a sacar de debajo de la cama las telas más refinadas, más poderosamente exquisitas que había yo visto nunca en Latinoamérica. Era como encontrar a Klee en un mercado de pulgas. Solo en América pueden producirse tales prodigios.

Como un boomerang Pantoja vuelve siempre a Tarija. Cuando le escribo a Pantoja, Tarija-Bolivia me da siempre la sensación de que él es el único hombre que quedó en el pueblo. Él y el jefe de correos o tal vez él mismo haga de jefe de correos.

De esta vida extraña, solitaria, revolucionaria, perdida en el gran bosque latinoamericano, ha salido una pintura bella. hipersensible, apoyada en los más puros valores del espíritu ante la cual fallan todas las interpretaciones sociológicas. La única explicación que se siente viable es la de que parafraseando a Oscar Wilde “ detrás de todo lo maravillosos está el individuo y no es el momento el que hará al hombre, sino el hombre quien crea la época”

Podremos esperar que estos datos reemplacen el alimento terrestre que pide el público? Ojalá vengan todos el martes 30 al Museo a ver la obra de un pintor que volvió a desaparecer en el pueblo imaginario de Tarija.

( Marta Traba )


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